Paseo de fin de semana
Pasión por la aviación: El Aeroclub Chivilcoy inicia una nueva etapa
Fundado en 1956 y emplazado en el Aeródromo Municipal (km 165,500), el Aeroclub Chivilcoy atraviesa una etapa de reactivación con comisión directiva renovada. El predio es público, con escuela de vuelo, taller aeronáutico, vuelos de bautismo y servicio gastronómico de fin de semana.-Con acceso abierto a la comunidad, el Aeroclub funciona desde 1956 y hoy transita una nueva etapa institucional bajo la presidencia de Sebastián Benítez. El espacio combina actividad aeronáutica —instrucción, mantenimiento y vuelos— con propuestas para visitantes, entre ellas restaurante, recorridos guiados y contacto directo con la actividad.
En plan familiar, fuimos a pasar el día de la madre al predio; muñidos de mate y manta para disfrutar del verde y de las distintas actividades.
Nos recibieron los nuevos miembros de la comisión directiva, con quienes recorrimos los hangares, el taller de aeronaves, la escuela de vuelo y observamos el entusiasmo de los visitantes ante los vuelos de bautismo, el disfrute del lugar, ideal para pasar un día en familia.
Pasión por la aviación
“Comencé a los diez años, me traía un vecino. No era fácil porque era una actividad cara. Arranqué con vuelo libre, motor a goma y guardia vieja, y más grande armé un avión hasta que me hice piloto, en otro club, porque el de Chivilcoy estuvo muchos años cerrado. Después de varios años terminé como presidente de la entidad”, compartió Benítez sobre su relación con la actividad.
También integra la comisión Rubén Galván, quien se acercó en 2001: “No conocía el club. Me invitaron a una vuelta y quedamos en contacto. Más tarde me hice piloto. Volví a la institución para sumar y fomentar la actividad”.
En el mismo espíritu, Blas Palomeque, piloto comercial de 24 años e integrante de familia ligada al club, contó: “Mi abuelo fue piloto. Siempre me habló de aviación. Cuando terminé la secundaria ya sabía que quería volar. Hoy estoy recibido y acompaño en los vuelos de bautismo”.
Los referentes remarcaron que el predio es público: “Mucha gente no sabe que el lugar está a disposición. Los fines de semana está el restaurante, y la función del club es que la actividad no desaparezca: fomentar pilotos comerciales, sumar horas de vuelo, promover la aviación y el aeromodelismo”, señaló Benítez.
En esa línea, el objetivo es también pedagógico. “Queremos recorrer escuelas para que los adolescentes conozcan que es una opción de carrera”, agregó Galván. Adelantaron que están en contacto con la Escuela Industrial y con la Escuela Jorge Newbery de Buenos Aires para donar una turbina de un avión Gloster que se encuentra en proceso de reparación, pieza única en Latinoamérica.
Escuela de vuelo y taller
El área de instrucción funciona mediante CIAC Low Fly, a cargo de Leandro García: “Somos privados y dictamos cursos de piloto liviano, privado y comercial. Brindamos mantenimiento con certificación oficial y recibimos alumnos de distintas provincias”. El centro posee simulador de última generación avalado por ANAC.
Restaurante y visitas
El restaurante, a cargo de Matías Gatti y familia, y acompaña la actividad con carta de parrilla y menú completo, sumándose a las distintas propuestas del Aeroclub que también está abierto a visitas escolares e institucionales y continúa convocando a quienes quieran iniciarse o interiorizarse en la aviación. Instagram oficial: @aeroclub.chivilcoy .Escuela: @lowfly.chy
Restaurante: @facundo.restaurante