El perro de la calle
En Chivilcoy: Hay un colombiano que une el café con la solidaridad
Alejandro López tiene dos pasiones: el café de especialidad y el proteccionismo animal. En el Día Internacional del Café, dialogamos con él para conocer una historia que trasciende la taza y convierte cada sorbo en un gesto solidario.Cada 1 de octubre el mundo celebra el Día Internacional del Café, una fecha instaurada en 2015 por la Organización Internacional del Café (ICO) para rendir homenaje a una de las bebidas más consumidas del planeta después del agua y reconocer el trabajo de millones de productores en América Latina, África y Asia. Más de 2.000 millones de tazas se beben a diario, lo que convierte al café en un motor económico y un símbolo cultural compartido.
En este marco, Alejandro vive el café como un ritual. Apasionado por las catas de autor, unió esta tradición tan arraigada en su tierra con una causa que lo moviliza: ayudar a los perros en situación de calle.
Así nació “El perro de la calle”, un proyecto que organiza degustaciones a beneficio para recaudar fondos destinados a la compra de cuchas para perros en situación de calle. Una fusión que demuestra cómo la cultura del café puede transformarse en solidaridad.
El café y su universo de sabores
“Es una pasión que nació, paradójicamente –porque soy colombiano, cuna del mejor café del mundo– en Argentina. Fue en una pequeña cafetería de especialidad en Capital donde conocí, mejor dicho, reconocí, el sabor de un buen café filtrado en Chemex: suave, aromático y con la acidez perfecta”, contó Alejandro.
“De allí en adelante, el café dejó de ser esa bebida amarga e hirviendo para convertirse en el compañero de las mañanas, de las charlas de política y filosofía, de las risas efímeras y las burlas cotidianas entre amigos”, recordó.
Celebrar el origen
“Hoy, en el Día Mundial del Café, celebro el camino recorrido por cada grano, su historia y sus etapas, y agradezco a quienes lo cultivan con amor. El café de especialidad justamente se trata de eso: de reconocer a quienes trabajan la tierra y cuidan cada planta, cada grano, buscando su mejor expresión. Celebrar el origen y aplaudir a quienes respetan y aman el café es lo que hago hoy”, reflexionó.
Un café y un propósito
Alejandro amalgama su propósito con la pasión por el café. “Realmente agradezco poder avanzar con lo que hoy es mi objetivo: ayudar a los perros sin hogar”.
Este año ya realizó dos catas solidarias de café de especialidad en Chivilcoy: más de 40 personas participaron y, gracias al aporte, se lograron donar más de 20 cuchas. El proyecto contó además con el apoyo de baristas colombianos que viajaron desde CABA para sumarse a la iniciativa.
Como anticipo, adelantó que, con la llegada de los días más cálidos, prepara un evento de cócteles a base de café.
Se puede seguir el proyecto en Instagram: @elperrodelacalle.