Casos
Patente, seguro y combustible: El nuevo trío de pruebas que fija la cuota alimentaria
Es hora de que la justicia deje de ser engañada por excusas de pobreza mientras el lujo rueda por las calles.La excusa de la "falta de ingresos" se desmoronó en los tribunales de familia de Mercedes. Un giro jurisprudencial contundente pone el foco donde realmente importa: el estilo de vida que el deudor alimentario sí puede costear. Si la billetera está "vacía" para los hijos, pero sostiene una camioneta de $60 millones, la justicia enciende un tema difícil de ignorar.
El escenario es inconfundible: en este caso, el progenitor deudor se presenta como víctima, alegando desempleo o ingresos insignificantes (como tantas otras ratas), suplicando una cuota alimentaria mínima. Pero en la puerta del juzgado, brilla una camioneta de alta gama. ¿Contradicción? No, evidencia irrefutable.
Y allí, en ese error, el Sr. llamémosle “Pedro A” puso en evidencia su torpeza. Ahora los gastos son la nueva prueba en la cual podríamos enfocarnos. ¿Cómo un "desempleado" mantiene un vehículo de lujo? No se trata sólo de la compra, sino del costo constante que implica: Seguro: Una póliza contra todo riesgo, que refleja el valor del vehículo; Patente: Un cuantioso impuesto que pone en clara evidencia la solvencia económica del presunto desempleado; Combustible: El gasto diario que sostiene el lujo o el paseo.
No siempre vamos a encontrar el recibo de sueldo en blanco, con todo al día, usualmente tenemos al ratón que para sus hijos da poco y, si da migajas quiere que sean “sólo para el hijo, nada de andártelo gastando vos” dicen, como si un hijo se criara sólo con migajas.
Al exponer esta nueva prueba, la lupa ahora se posó en la capacidad económica inferida a través del patrimonio visible. La premisa es implacable: ninguna cuota alimentaria debería ser inferior al gasto mensual que implica mantener el vehículo del progenitor. Es decir, entendimos, que si el seguro, la patente y el combustible suman $X al mes, ese monto es el piso mínimo para la manutención de los hijos, ya que es evidente que es un monto al que Sr. P.A puede alcanzar. Es una prueba de solvencia innegable y una declaración de prioridades que la justicia no pasó por alto. Elegir un vehículo de lujo es elegir un nivel de vida, y ese nivel debe priorizar a los hijos. Es decir, "No podés estar en bancarrota y conducir una ostentación sobre ruedas." El lujo automotriz desmiente la supuesta ruina. "Si hay nafta para tamaña camioneta, hay fondos para la cuota. Ya que su sola existencia revela la verdad económica”.
Por último les dejo un llamado a la reflexión: Es hora de que la justicia deje de ser engañada por excusas de pobreza mientras el lujo rueda por las calles. Abramos el Debate: ¿Crees que el costo de mantener un vehículo de lujo debería ser el mínimo para una cuota alimentaria?¡Comparte tu opinión y discutamos si este enfoque es el jaque mate a los "desempleados" de camionetas millonarias!.