Demolición de la Casa Socialista
Carlos Tomasini: “Quizás pecamos de ingenuos, el bolsillo pesa más que la historia”
Tomasini es uno de los referentes históricos de los últimos tiempos del Centro Socialista, quien recibió a LA RAZÓN para compartir con mucha tristeza y desazón, el gran impacto de la demolición reciente de la vieja casona.
“He sido depositario de estas actas durante largos años, salvándolas de las buscaderas de la policía durante el fraude y la tiranía”, se puede leer en el libro de actas que Carlos exhibe a esta cronista y que salvó hace muy poco de lo que quedaba de la Casa. Fue escrito de puño y letra por Vicente Abriola, uno de los fundadores del Partido Socialista, libro que fue entregado en el 2003 para salvaguardar parte de la historia del socialismo de Chivilcoy.
Cabe mencionar que el 14 de abril de 1950 fue inaugurada la sede de la Avenida Ceballos 119 del Centro Socialista “Dr. Juan B. Justo”, donde funcionó la sede partidaria y el Centro Cultural. También supo albergar la Biblioteca “Domingo Faustino Sarmiento” y el archivo del diario “El Despertar” fundado en 1914,órgano gráfico del Centro.
Fue fundado en 1914 bajo el nombre de Hijos del Pueblo, primero, luego como Carlos Marx y finalmente se lo denomina Juan B. Justo y estuvo en distintos espacios de la ciudad hasta desembarcar en la Avenida Ceballos, gracias al tesón de Vicente Abriola; Armando y Carlos Santilli, por lo que se adquiere esa casa, donde desfilaron en distintas oportunidades los líderes del socialismo argentino: como Alfredo Palacios, Américo Ghioldi, Nicolás Repetto, Francisco Pasini, Carlos Sánchez Viamonte, Juan A. Solari y Alfredo Bravo, entre otros.
“Lamentablemente esta situación ha sucedido con varias de las casas socialistas”, indicó Carlos, y recuerda sobre la compra de la casa que, “eso se compró con el aporte de muchos afiliados y como no alcanzaba la plata, el padre del Dr. Ferzola, que era radical, le aportó a Don Vicente Abriola una suma de dinero para poder llevar a cabo la compra; dinero que obviamente se devolvió”.
“Eran tiempos de mucho revuelo político”, recuerda, “por lo que la casa se puso a nombre de dos afiliados, que eran los hermanos Santilli, y así quedó hasta el final”.
“Hubo dos reconocimientos por parte de los Santilli con respecto a que la casa no era de ellos sino del Partido Socialista, la Casa del Pueblo, uno de ellos se hizo en la Escribanía García y otro en la Escribanía Zaccardi, pero los herederos y la persona que usurpaba la casa (desde hace años, época de Juancorena), que en su momento fue dado el permiso a su abuelo para que viva en la parte de atrás, ya que no tenía para vivir, hicieron caso omiso del documento”.
Demolición de la casa
“El año pasado, vino un día Miguel Lucci y me dijo que había comprado la casa y que la iba a demoler por completo”, prosiguió, “no hubo ningún aviso previo, esto que está firmado en la escribanía no sirvió de nada, a pesar de que para nosotros moralmente era suficiente”.
¿Dónde está el patrimonio?
Al ser consultado, con mucha congoja, detalló que desde hace tres años, “la persona que usurpó no nos dejaba entrar en la casa”.
En este sentido, manifestó que los libros que conformaban la biblioteca, “desaparecieron”, y agregó que, “ejemplares del diario logramos recuperar y el libro de actas de la fundación que Don Abriola en su lecho de muerte me hizo entrega, afortunadamente lo encontré. En esto, fue Miguel Lucci quien nos permitió ingresar este año, parte de lo recuperado estaba en la casa y otra parte en la casa de al lado que también la compraron”.
“Recuperamos algo de material, pero falta una heladera, la cocina, cuatro calefactores, varios ventiladores de techo, todas las sillas que se utilizaban para las reuniones y cuadros de los diferentes artistas que pasaron por ahí”.
“Esto es una inversión inmobiliaria y van a hacer un edificio, pedimos que algún día se pueda recordar con una placa al menos”, indicó, “quedaron las cajas con fotos, papelería y algo de documentación”.
Historia
“Comencé en el año 82’, después de Malvinas, donde se hacían ateneos donde íbamos con el Dr. Abduca, Eduardo De Lillo, Raimundo Moro, y varios referentes que venían de Buenos Aires, eran reuniones casi clandestinas porque todavía estábamos en dictadura”, compartió quien también supo sr concejal de nuestra ciudad, “junto a Moro fui involucrándome, luego ya en democracia se comenzó a trabajar y a luchar”.
“La casa siempre estuvo ligada a la cultura, con el grupo independiente de teatro “Los Minga”, clases de inglés, matemáticas, “Santiago Piazze dada clases acá, todas las semanas, también el Teatro “La Cueva” estuvo presente y funcionó la sede de los trasplantados”, ilustró.
Patrimonio cultural
“Cuando llega la picota no queda nada”, sentenció, “de todas las casas que tienen historia en la ciudad, prácticamente no quedó ninguna”.
“Nos quedaron las placas que estaban, la máquina de escribir, Cielo Moro resguardó la mesa donde se han firmado tantas actas importantes y las estructuras de la biblioteca”.
“Hay poco interés por todo esto”, se lamentó, “quizás pecamos de ingenuos, el bolsillo pesa más que la historia”.