Opinión / Por María Paz Polli
La mala gestión mata: cuando la salud no cruza la meta
El caso de la Maratón de Reyes no solo es una tragedia evitable, sino un reflejo de una gestión que ha priorizado otros intereses sobre el bienestar de los ciudadanos.La ley nacional n° 27.159 establece la obligatoriedad de la disponibilidad de, al menos, un desfibrilador externo automático (DEA) en la línea de llegada, la presencia de personal capacitado en RCP y en uso de DEA, y al menos una ambulancia equipada y con personal médico calificado.
Sin embargo, al menos dos de esas disposiciones estuvieron ausentes en la pasada Maratón de Reyes en nuestra ciudad, resultando en el evitable fallecimiento de un corredor a los ojos de su familia y vecinos. Este hecho expone la alarmante falta de planificación municipal en un evento tradicional que reúne a miles de personas todos los años.
Este episodio no solo enluta a una familia, sino que también deja al descubierto las deficiencias de un sistema de salud local que, tras ocho años de gestión del actual intendente, parece estar cada vez más deteriorado.
Lo más alarmante es que el sistema de salud es solo una de las tantas áreas que la actual gestión municipal ha venido dejando de lado o destruyendo sistemáticamente durante años. Desde infraestructura deteriorada, pasando por la falta de inversión en servicios esenciales, hasta la incapacidad de garantizar condiciones mínimas de seguridad en eventos masivos, los chivilcoyanos hemos sido testigos de un abandono que afecta nuestra calidad de vida.
El caso de la Maratón de Reyes no solo es una tragedia evitable, sino un reflejo de una gestión que ha priorizado otros intereses sobre el bienestar de los ciudadanos. Es hora de que los chivilcoyanos exijan cuentas claras y un cambio en las prioridades de gobierno. Porque en eventos deportivos y en la vida diaria, la salud no puede seguir quedando al margen.