Historia / Por Rubén Osvaldo Cané Nóbile
Tucumán, la batalla que salvó a la revolución
24 de septiembre de 2024, 212º aniversario de la batalla de Tucumán.Después de la contundente derrota sufrida en la batalla de Huaqui, que pasó a la Historia Argentina como Desastre de Huaqui, por la Primera Expedición al Alto Perú; Belgrano tomó el mando del desmoralizado Ejército del Norte en la posta de Yatasto (Provincia de Salta), y de allí se trasladó con su ejército hasta Jujuy, luego al tener noticias de que los españoles avanzaban, decide retroceder y ordena el Éxodo Jujeño mediante el cual todos los habitantes de esa provincia que estaban a favor de los criollos se retiraron hacia el sur quemando y destruyendo todo lo que le pudiera ser útil al enemigo y envenenando las aguadas.
Un ataque de la vanguardia española que los venía persiguiendo fue rechazado en el combate de Las Piedras, lo que sirvió para levantar un poco la moral de la tropa y significó que se empezaba a sentir el efecto de la disciplina que Belgrano le había impreso a la tropa.
La retirada de Belgrano, según las instrucciones que le había dado el Primer Triunvirato, debía ser hasta Córdoba, pero el pueblo tucumano le pidió que enfrentara al enemigo allí. Belgrano accedió convencido de que, si se retrocedía demasiado, después sería muy difícil recuperar tanto terreno.
El 24 de setiembre de 1812 se enfrentaron cerca de San Miguel de Tucumán (en el campo de Carreras) 3.000 realistas - la mayoría de los cuales eran de infantería provistos de 12 cañones y 1.500 soldados de Belgrano (900 hombres de infantería, 600 jinetes armados con lanzas y 4 cañones).
La acción se complicó aún más porque se incendiaron los pastos debido al fuego de la metralla de los cañones y a que cruzó el campo de batalla una manga de langostas. Estas dificultades no evitaron el triunfo de los criollos, tras una dura lucha. A su término, se enarboló nuevamente la nueva Bandera, prohibida por el Triunvirato.
El general realista Pío Tristán levantó los restos de su ejército el 26, para emprender la retirada hasta Salta, dejando en poder de los patriotas 61 jefes y oficiales con 626 individuos de tropas prisioneros, siete piezas de artillería, 400 fusiles, tres banderas y dos estandartes, 450 muertos del enemigo, con todo su parque y bagajes, mientras que la pérdida de los criollos fue de 80 muertos y 200 heridos. Belgrano, al igual que la mayoría de la población, era muy católico por eso había hecho bendecir la bandera el 25 de mayo de 1812 en la ciudad de Jujuy y nombrado generala de nuestro ejército a la virgen de las Mercedes después de su triunfo en Tucumán.
Belgrano venció a los realistas gracias a que desobedeció las órdenes del Triunvirato y escuchó la voz del pueblo. Con su desobediencia histórica salvó a la Revolución de Mayo, que estaba pasando por un momento muy crítico impidiendo que las fuerzas realistas, procedentes del Virreinato del Perú se unieran con las que amenazaban a Buenos Aires y a nuestro Litoral desde Montevideo con la intención de aplastarla.
El Primer Triunvirato, lejos de salir fortalecido con este triunfo, se desprestigió aún más. Pues quedó demostrado que sus instrucciones eran equivocadas, y que, desobedeciéndolas se había triunfado. Esto sumado a su odioso centralismo terminaron provocando su caída y su reemplazo por el Segundo Triunvirato.