Crisis de SanCor
La láctea quiere frenar el remate de 680.000 kilos de queso
La cooperativa con base en Sunchales está en negociaciones para evitar el remate de dos lotes de quesos duros y semiduros que había puesto como garantía de un préstamo.Luego de incumplir con el pago de un crédito de u$s 5 millones, la láctea santafesina SanCor busca llegar a un acuerdo con la compañía financiera IIG Structured Trade Finance Fund -acreedor de la cooperativa- para evitar el remate de dos lotes de quesos duros y semiduros que la cooperativa utilizó como garantía para la solicitud del préstamo.
Se trata de 680.000 kilos de queso que, de subastarse, superarían el valor a pagar por parte de la empresa láctea, dado el aumento en el precio del alimento. Es por esta razón que fuentes allegadas a la empresa aseguraron que SanCor estaría en negociaciones con su acreedor para evitar el remate, pautado para el próximo 10 de julio en la Asociación de Balanceadores, en la Ciudad de Buenos Aires a las 11 horas.
"Lotes de 512.373 kilogramos de queso pasta dura y 168.250 kilogramos de queso semiduro, rematándose con una base de u$s 4,9 millones", indica el comunicado que se publicó en un medio local, por medio del cual la compañía se anotició de la subasta.
El presente de la láctea santafesina
Actualmente, la empresa láctea con base en Sunchales, Santa Fe, está en búsqueda de un socio estratégico que logre garantizar su producción, ya que la situación financiera de la cooperativa está al límite.
Fuentes con conocimiento del caso aseguran que el directorio mantiene charlas con entidades privadas para generar alianzas estratégicas y aprovechar el potencial de sus marcas. Sin embargo, reconocen que el principal foco está puesto en evitar bloqueos y mantener sus plantas activas, dado el historial conflictivo con el gremio lácteo (Atilra).
A fines de noviembre de 2023, cuando se cayó el fideicomiso que había propuesto un grupo de empresarios -implicaba una inyección de u$s 60 millones-, los directivos de SanCor comenzaron a buscar opciones que saquen a la cooperativa de la crisis.
"Desde sociedades independientes en cada planta, dividir las unidades de productos - es decir por marca- con un socio diferente en cada una de ellas o armar un nuevo fideicomiso de cero", son las opciones que manejan fuentes cercanas a la láctea.
"De armarse un nuevo fideicomiso, es necesario una inyección de u$s 200 millones para volver a poner a SanCor de pie", dijo una fuente allegada al fideicomiso fallido.
La cooperativa tiene una deuda que asciende a más de u$s 379 millones, entre sus números rojos impositivos y sus deudas financieras, como, por ejemplo, la ayuda que recibió por parte del Estado.
El conflicto gremial en SanCor
En octubre de 2023, la compañía tuvo frenadas, por más de dos meses, sus seis plantas productivas por una medida gremial de Atilra. En ese entonces, los trabajadores agrupados en el sindicato iniciaron medidas de fuerza denunciando que la compañía "no cumple, hace años, con las disposiciones salariales y los aportes y contribuciones a su cargo".
Estas medidas de fuerza, que se extendieron por 65 días, finalizaron con una conciliación obligatoria que dictaminó el Ministerio de Trabajo en diciembre de 2023. A partir de ese entonces, la compañía logró retomar casi el 100% de su producción, con excepción de la planta de Sunchales, una de las plantas más importantes de la cooperativa ya que allí se produce dulce de leche y leches larga vida, chocolatadas e infantiles.
SanCor llegó a procesar más de 3 millones de litros diarios, pero luego, en medio de una crisis y posterior reestructuración, perdió relevancia. De 14 plantas industriales que tuvo, se quedó con seis. Una de ellas cerró definitivamente sus puertas en noviembre de 2023.
Hasta octubre del año pasado, procesaba unos 500.000 a 550.000 litros diarios, números que se desplomaron en el último bimestre de 2023. De hecho, la cooperativa calcula que en el último bimestre de 2023 se perdieron, por lo menos, $4.500 millones por el parate, durante 65 días, que sufrieron sus cinco plantas productivas. Fuente: El Cronista