29 DE MARZO DE 1962

Hace 62 años un golpe militar destituyó a Arturo Frondizi

"No me suicidaré, no me iré del país, ni cederé", fueron algunas de las palabras con las que, hace 62 años, el presidente constitucional Frondizi explicó a su partido, la UCRI, que él no renunciaría para que los golpistas tuvieran “la excusa” de usurpar el sillón de Rivadavia.
viernes, 29 de marzo de 2024 · 12:11

 

El 29 de marzo de 1962, hace 62 años, el presidente Arturo Frondizi fue destituido de su cargo por un golpe militar. Había llegado a la presidencia el 1 de mayo de 1958, por elecciones democráticas, en reemplazo del general (y mandatario de facto) Pedro Eugenio Aramburu.

La madrugada del 29 de marzo, un grupo militar fue a buscarlo a la Residencia de Olivos, de donde casi no se había movido en varios días, ante los rumores de que sería asesinado. Detenido, lo trasladaron al penal de la Isla Martín García.

Al respecto, el diputado nacional del MID, el chivilcoyano Eduardo Falcone, claro defensor desde muy joven (comenzó en 1982) de los pensamientos del Movimiento de Integración y Desarrollo, escribió en sus redes sociales: “Lo voltearon y encarcelaron, después que fracasaron en su intento para frenar sus políticas transformadoras. El Presidente de la nación Javier Milei recientemente hizo referencia a esos intentos. Nunca más debemos permitir algo similar”.

Arturo Frondizi y un nuevo golpe militar

Apenas una semana antes, el 18 de marzo, se habían celebrado elecciones para el cargo de gobernador en varias provincias y, además las bancas de diputados nacionales. En varias de ellas, había ganado el peronismo, camuflado bajo el partido Unión Popular entre otras agrupaciones. Entre ellas, en la provincia de Buenos Aires, a donde desembarcaría el sindicalista textil Andrés Framini.

Ante los resultados electorales de boca de urna, los doce militares que tenían varias secretarías y subsecretarías en el gabinete presidencial de Arturo Frondizi comenzaban a agitarse: “Otra vez peronismo, no”.

El Comando de la Fuerza Aérea le exigió al presidente Frondizi que anulara las elecciones, interviniera todas las provincias en donde se había votado, derogara la ley sindical y disolviera el Congreso de la Nación.

Arturo Frondizi, en cambio, estaba dispuesto a aceptar la intervención a las provincias en las que había ganado el peronismo, convocar a nuevas elecciones y nombrar un gabinete de unidad nacional.

A modo de respuesta, los jefes militares dispusieron el acuartelamiento de todas las tropas y derrocaron a Oscar Alende, entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires. El comandante de infantería Guillermo Salas Martínez se autoproclamó gobernador de la provincia de Buenos Aires.

La Marina le exigió la renunció al presidente Frondizi, pero él dijo que no estaba dispuesto a renunciar. Y esta fue la primera de las tres veces que, en esos días turbios, se negaría a renunciar a su cargo, incluso cuando se lo pidió Pedro Eugenio Aramburu, su antecesor golpista, que apareció como mediador entre la cúpula militar y el poder presidencial resquebrajado.

En la pulseada de esa semana que tuvo en vilo al país, las fuerzas armadas se reunieron con José Cáceres Monié, secretario general de la Presidencia, para que le transmitiera al presidente Frondizi que, además de la intervención de todas las provincias en las que había ganado el peronismo, exigían la renuncia y el exilio de Rogelio Julio Frigerio.

Rogelio Julio Frigerio era el Secretario de Relaciones Socio-Económicas, cofundador con Frondizi del Movimiento de Integración y Desarrollo y el hombre que había logrado el apoyo electoral del peronismo proscripto, en las elecciones de 1951 que lo habían llevado al poder. Pero sobre todas las cosas, era la mano derecha de Frondizi, el autor de la política económica desarrollista que Frondizi impulsaba y generaba descontento social.

Apenas 24 horas más tarde, José María Guido primero en la línea sucesoria (el vice, Alejandro Gómez, había renunciado a los seis meses de asumir), se alineaba democráticamente y decía en público: "No hay legalidad sin Frondizi".

Las 62 Organizaciones sindicales del peronismo convocaron a una huelga general para el 22 de marzo, en defensa de las instituciones y en respeto al voto soberano del pueblo.

El poder de un presidente

Lo único que lograría negociar Frondizi fue que su sucesor no fuera un militar. No quería “disfrazar” el golpe de estado con su propia renuncia. Por eso, cuando José María Guido lo llamó para decirle que se iba de vacaciones a Viedma, en medio de la hecatombe, le pidió que no se moviera y, sobre todo, que no abriera más la boca.

"De ninguna manera aceptaré ocupar el sillón presidencial", le había dicho José María Guido a la prensa; sin embargo, era precisamente el hombre más legalmente potable para sucederlo a Frondizi en su cargo.

El 27 de marzo, Frondizi le escribió una carta a Alfredo García, presidente de la UCRI, explicando que no renunciaría a su puesto democrático para evitarles a los militares el disfraz cívico de defensores de la patria: si querían usar la fuerza para usurpar el poder, tendrían que usarla para sacarlo. Allí fue cuando escribió sus famosas palabras: "No me suicidaré, no me iré del país, ni cederé".

 “Se aproximan horas difíciles para el país. Si no se supera esta crisis, lo serán mucho más aún. Por mi parte, trato de evitar esa perspectiva de sangre y encono para mi Patria. No renuncio para no abrir el cauce a la anarquía; pero si pasan por encima de mi voluntad, si me arrojan del gobierno o me eliminan físicamente, quiero que el pueblo todo conozca la realidad de lo ocurrido, para que pueda aprender la lección de la historia”, continuaba la misiva firmada por Arturo Frondizi.

El golpe del 29 de marzo de 1962

A las 2.30 de la mañana del 29 de marzo de 1962, Frondizi dormía cuando el almirante Gastón Clement, secretario de la Armada, llamó para decirle que se había resuelto derrocarlo: “Lo lamento mucho, pero yo no puedo hacer nada y dentro de un rato lo va a visitar el jefe de la Casa Militar”.

Media hora más tarde, no llegó a Olivos “el jefe” sino el flamante ministro de Defensa, Rodolfo Martínez (que había “impuesto” el propio Pedro Eugenio Aramburu en su mediación) y el doctor Mariano Grondona, entonces abogado asesor de la Marina y con los años, periodista. Arturo Frondizi los recibió en su dormitorio:  “Yo no voy a renunciar. Y las Fuerzas Armadas o no quieren o no pueden derrocarme. Así no es posible seguir. Creo que una forma de resolver esta situación es que me destituyan y me metan preso”.

A las 7:45, un vehículo abandonaba la residencia presidencial, rumbo al Aeroparque Metropolitano. En él viajaba el presidente depuesto, un custodio y el capitán de navío Eduardo Lockhart, Jefe de la Casa Militar.

En el medio, Frondizi tuvo tiempo de decirle a Martínez que tratara "por cualquier medio, de hacer que Guido asumiera el gobierno".

Un avión de la Marina lo llevó hasta la isla Martín García, en donde debía quedar detenido y recibir “un trato acorde a su condición de ex presidente”, según había solicitado por comunicación telegráfica el mismo Lockhart.

 

 

Comentarios

30/3/2024 | 08:47
#188048
Frondizzi fue quizás uno de los político mas visionarios que hubiera producido el cambio necesario en nuestro país. Lamentablemente el odio y resentimiento hacia los movimientos populares, peronismo, produjo enfrentamientos que aún hoy no hemos podido superar.
29/3/2024 | 18:46
#188047
FUE UN ESTADISTA. LOS SINDICALISTAS PERONISTAS(CUANDO NO)Y LOS MILITARES TRAIDORES A LA PATRIA LO DEROCARÓN
29/3/2024 | 17:41
#188046
Horribles los pañuelos blancos pintados en la plaza principal. Que verguenza