Haciendo historia

Diversiones

Las costumbres de los chivilcoyanos a fines del siglo XIX eran las siguientes:
viernes, 27 de diciembre de 2024 · 08:01

“Además de las carreras de caballo, las cuadreras eran muy frecuentes y a pocas leguas de aquí en 25 de Mayo, funcionaba ya un hipódromo organizado para prueba de lonja y de trote. Quizás el deporte más popular de aquel entonces, especialmente entre los vascos y sus descendientes, haya sido el juego de paleta.

En el mencionado diario El Pueblo, el 22 de Mayo… [de 1888] aparecía la siguiente noticia Ante una numerosa concurrencia   efectuóse anteayer el partido concertado entre los aficionados Manuel Muñagorri y Luis Daguerre. Resultó vencedor Muñagorri, quién demostró tener… superioridad en el juego. Después jugóse otro partido a cesta entre Pedro Jaureguiberry y N. Vidaurre, ganando el segundo con muy buen trabajo. El diario no dice donde se jugó, pero entendemos que pudo haber sido en la cancha Euskara o de Goñi (actual Racing Club), que aparentemente fue el más popular frontón de Chivilcoy.

Otro deporte que parece haber comenzado a entusiasmar en esos años fueron las carreras de sortijas, que en marzo… [de1888] se realizaron desde la esquina de las calles 50 y 53 (actualmente Villarino y 25 de Mayo), con la participación de jóvenes pertenecientes a la alta sociedad de la época (entre los que se contaba el poeta Carlos Ortiz) que fue uno de los ganadores.

Por supuesto que los bailes, que no serían muchos, pero que a juzgar por su duración, estaban bien aprovechados, constituían la diversión fundamental de esos tiempos.

Con toda esplendez -dice la crónica- efectuóse anteanoche en el salón de la Sociedad Italiana, el baile organizado por la Sociedad La Marina. Durante el baile reinó la mayor animación, prolongándose hasta las 5 de la mañana, hora en que recién empezó a decaer el espíritu de los danzantes.

Pero fuera del ámbito familiar, parece ser que a aquellos circunspectos chivilcoyanos de entonces no les faltaban lugares de diversión menos recomendadas, pero seguramente más entretenidas... una de las primeras mujeres alegres famosas de que se tenga memoria en este pueblo, se llamaba M. J. y se dice que era una asidua animadora de los (bailes) bravos de aquel tiempo. La noticia mencionada refiere el siguiente episodio que la tuvo por protagonista”.

'M J. es muy conocida en el mundo de la gente alegre. Heroína de todo género de aventuras, sus proezas le han envuelto con el raro prestigio de la mujer brava. Para ella lo mismo tiene bailar una habanera con la gamba güerza (con la pierna torcida o combada), que trabarse en descomunal pelea y recibir sendos trompicones, o rebencazos al precio de hondos rasguños y furiosas mordeduras… Su teatro es la atmósfera del placer, saturada con el humo de los cigarrillos y las emanaciones de la ginebra.

En la noche de anteayer llevó un hecho más al catálogo de sus aventuras. Fatigada por el baile, departía amistosamente con uno de los contertulios. Este le requería de amores y mirando los rosados colores de su cara, exaltados por la agitación, quiso arrojarle una flor diciéndole con burlona sonrisa,

* Tan colorada… parece que estás poniendo.

Este requiebro de carácter sui generis no estuvo al paladar de M., quien sin más trámite arrojó una botella a la cara de su galán. El malhadado bailarín, cubierto de sangre, pidió el auxilio de la policía que dio con la heridora en un calabozo, donde seguramente medita ahora sobre la fatalidad de sus bélicas genialidades. Al día siguiente otra noticia que indicaba que había salido en libertad, previo pago de la multa impuesta por el Juzgado'.

En sus ya reiteradamente citadas “Crónicas” Grange incluye el texto de una descripción del Chivilcoy y su gente de fines del siglo XIX escrita por un inmigrante francés: Emilio Reynes que forma parte de un folleto publicado en 1934.

Este es su texto:

“En I89O los chivilcoyanos vivían una vida campera, sin lujo, sin orgullo; se trabajaba, se jugaba, y se tomaba la copa o una cañita y se repetía (te juego) en todas las conformidades contestadas. El juego era el practicado de casi todo el público: 1a cancha de pelota, una carrerita, un gallito, una cimbrada, el truco, la murra, etc.

Se jugaba mucho y se perdía poco en general; pero poco a poco se progresó: se jugaba mucho y se perdió mucho; ha sido el progreso de los pavos y de los vivos… Y siguió el tiempo de los tramposos y de los robados. El arte, el gran trabajo era saber barajar, cortar y trampear con la baraja o la taba.

De noche la ciudad era una romería de afamados, siempre buscando algo para roer y entre ellos había bandadas de coimeros”.

Comentarios

28/12/2024 | 08:20
#2
Gracias por su aporte Sr. Buttafuoco.
27/12/2024 | 20:30
#1
Excelente!
27/12/2024 | 09:58
#0
Muy bueno !