13 de diciembre de 1825

Se otorga la primera enfiteusis en la zona de Chivilcoy

Por Rubén Osvaldo Cané Nóbile
jueves, 12 de diciembre de 2024 · 08:00

En 1822 se produjo un cambio en la legislación argentina sobre tierras públicas por medio de dos decretos: el del 17 de abril mediante el cual se prohibió la enajenación de la tierra
pública y el del 1 de julio autorizando a dar en enfiteusis las tierras que se hallaren a la orden del Ministro de Hacienda. Ambos decretos fueron firmados por Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno de Martín Rodríguez. La idea era favorecer la producción agrícola y, al mismo tiempo, hacer que el Estado retuviera la propiedad de la tierra.
Debían enfrentarse elevados gastos para los cuales no había muchos recursos y se necesitaba dinero para saldar las deudas que databan de mucho tiempo atrás. Ante esto el Gobierno resolvió contratar un empréstito en el exterior y dar toda la tierra de las Provincias Unidas en garantía cuando se crease una autoridad nacional.
Fue así como Martín Rodríguez, gobernador de Buenos Aires y su ministro de gobierno, Rivadavia pusieron en juego el valor de la tierra de la provincia y proyectaron la contratación de un empréstito que se colocaría en Londres, por valor de quince millones de pesos.
La Cámara de Representantes sancionó la ley de Enfiteusis para la provincia de Buenos Aired el 18 de agosto de 1822.
Esta ley se halla íntimamente relacionada con el empréstito de la Casa Baring Brothers ideado por Rivadavia durante el gobierno de Martín Rodríguez que se contrató durante el gobierno del general Las Heras el 1 de julio de 1824.
El artículo quinto establecía: “Como garantía quedan especialmente hipotecadas al pago del capital e intereses de la deuda nacional, las tierras y demás bienes inmuebles de propiedad pública cuya enajenación se prohíbe en todo el territorio de la Nación, sin precedente autorización del Congreso”. Rivadavia en su carácter de presidente, electo por el Congreso General Constituyente, reglamentó la Ley que puso en vigencia en todo el país la enfiteusis. El Estado necesitaba recursos, pero no podía vender la tierra, pues estaba hipotecada como garantía del empréstito Baring, por ello el presidente Rivadavia hizo que el Congreso sancionara el 18 de mayo de 1826 la Ley de Enfiteusis. Por medio de ella el beneficiario podía por veinte años disponer de la tierra que trabajaba, pero no podía venderla, pues no le pertenecía, pero sí podía transferir el usufructo.
El 27 de junio de 1826 se estableció que las tierras ubicadas al Norte del  río Salado fueron valuadas en tres mil pesos moneda corriente la legua cuadrada y pagarían setenta pesos la legua cuadrada al año de canon, las ubicadas al sur de dicho río fueron tasadas en dos mil pesos la legua cuadrada y debían pagar de canon, cuarenta pesos por año. La ley establecía la valuación de fincas cada diez años.
La evaluación de los campos para la fijación del canon estaba a cargo de un jury de cinco propietarios vecinos designados al azar.

Los efectos de la Ley de Enfiteusis también se hicieron sentir en Chivilcoy, que en esa época dependía de la Guardia de Luján (hoy Mercedes).
Como sabemos los postulantes a enfiteutas avisaban al gobierno sobre la existencia de la tierra que pretendían por carecer de dueño particular. El Estado una vez notificado autorizaba la mensura y amojonamiento del terreno, designándose la comisión de jueces o tasadores vecinales para determinar el precio básico sobre el que debía gravitar el canon.
Por falta de planos de tierras fiscales en repetidas ocasiones los terrenos concedidos se superponían en parte o totalmente, dando lugar a disputas entre los enfiteutas.
La influencia interesada pesó sobre las decisiones de estos vecinos y en los años 1826-27 los valores asignados a los campos de Chivilcoy en el interior del río Salado no pasaban de 500 a 700 pesos la legua cuadrada cuando en realidad su valor oscilaba entre los 3.000 y 4.000 pesos moneda corriente la legua cuadrada.
Estas cotizaciones que estaban muy por debajo de la realidad y la generalización de esta actitud por parte de los tasadores desvirtuaron los alcances de la Ley de Enfiteusis.
En nuestro partido el primer pedido de concesión de tierras en enfiteusis lo realizaron en 1825 los señores Ángel y José Carranza y la mensura de la superficie denunciada como baldía: 3 leguas cuadradas (8100 ha) fue realizada por el agrimensor Fortunato Lemoine el 13 de diciembre de 1825. Para formalizar la entrega de la tierra en enfiteusis al solicitante se constituía en el lugar el juez de paz y entonces Ángel, José Carranza o ambos habrán procedido a recorrer parte del terreno arrojando puñados de tierra al aire. Este era, junto con el de arrancar unos pastos y arrojarlos al aire delante de los testigos, los rituales que se acostumbraba realizar para tomar posesión de la tierra que se había solicitado y que el Estado había concedido. Con este trámite se inició en nuestro partido el proceso de conceder la tierra en enfiteusis, el cual concluyó en 1832.

 

Chivilcoy. Duplicado Nº 8 Enfiteusis de Ángel y J. Carranza. Año 1825. Mensura del terreno denunciado por don Ángel y don J. Carranza, practicada por el agrimensor Fortunato Lemoine el 13 de diciembre de 1825.
Adjunto a esta se encuentra el plano levantado por Lemoine, en el que se puede observar, además de la Cañada y Laguna de Las Saladas numerosos accidentes topográficos y la estancia establecida por Gregorio Iramain. Figuran también las taperas de Villalba, de Molina y Calistio y la población (probablemente un rancho) de B. Garcete. Asesoría de Investigación Histórica y Cartográfica de La Plata, diciembre de 1968.
El plano se encuentra en el Archivo de Geodesia, dependiente del Ministerio de Obras Públicas de la Pcia. de Buenos Aires. El Archivo Histórico Municipal de Chivilcoy Sebastián F. Barrancos posee un duplicado del mismo. De allí hemos tomado la copia del plano y la introducción explicativa emanada del archivo de Geodesia.
 

 

Comentarios

13/12/2024 | 08:26
#4
Muy interesante nota. Cabe acotar que esas tierras fueron el origen de lo que posteriormente fuera la estancia San Bernardo de la familia Gorostiaga, cuyo nombre original fue Fortín Ayacucho. Lugar histórico del Partido de Chivilcoy.
12/12/2024 | 14:43
#3
En el desorden que hubo en la legislación agraria después de la caída de Rosas, se sancionaron leyes que permitieron alquilar campos; las que coexistieron con enfiteusis que todavía no se habían extinguido y leyes de ventas de tierras. El Estado recuperó pocas tierras y muchos enfiteutas terminaron siendo dueños de los campos que habìan pedido en enfiteusis.
12/12/2024 | 14:02
#2
En mi libro: Chivilcoy, una experiencia agraria, explico como fue el proceso de transferencia de la tierra pública a manos privadas durante el siglo XIX. Con especial referencia a Chivilcoy.
12/12/2024 | 13:48
#1
No Silvia. Fue derogada de hecho a lo largo del siglo XIX. Se originaron muchas situaciones conflictivas. Los unitarios favorecieron a sus partidarios y Rosas a los suyos. Después de su caída y con el retorno de los exiliados; los gobiernos posteriores a Caseros tuvieron que resolver el destino de las tierras dadas en enfiteusis. Ver quienes habían pagado el canon y quienes no. Podemos decir que después de esa experiencia se optó por dar la tierra en propiedad. En algunos casos por venta y otros por donación por servicios prestados al Estado como por ej. haber participado en la conquista del territorio de los pueblos originarios.
12/12/2024 | 10:25
#0
¿vigente la ley de enfiteusis?