14 de febrero: Día de San Valentín Por Rubén Osvaldo Cané Nóbile

El sendero de los novios

Hoy es 14 de febrero, Día de San Valentín y de los Enamorados. San Valentín fue un sacerdote católico que casaba en secreto a las parejas; desobedeciendo un decreto del emperador romano Claudio II, quien había prohibido los matrimonios entre los jóvenes. Fundamentaba su medida en la convicción de que de esa manera los solteros serían mejores soldados al no tener ataduras afectivas.
martes, 14 de febrero de 2023 · 08:00

Cuando el emperador supo de la actividad clandestina que estaba llevando a cabo San Valentín, lo condenó a muerte acusándolo de desobediencia y rebeldía. La sentencia se cumplió el 14 de febrero del año 269 o 270 (las fuentes consultadas no coinciden en la fecha). San Valentín fue lapidado y decapitado. El primer festejo del Día de San Valentín del que se tenga registro, data del año 494. Pero a partir del año 496, por decisión del papa Gelasio I, el culto católico conmemoró oficialmente esa fecha recordando al santo y destacando la importancia del amor en la pareja. En 1965, durante el Concilio Vaticano II, la fecha fue eliminada del calendario litúrgico porque se consideró que la historia de San Valentín y su existencia es dudosa y está envuelta en la leyenda. No obstante, la gente la sigue celebrando cada vez con más intensidad. El papa Francisco en 2014 asistió a una conmemoración de San Valentín, impulsando con su presencia nuevamente su culto entre la feligresía católica. A la que se suman por su parte los luteranos, anglicanos y ortodoxos. Si bien la fecha mucho después del martirio del santo se comercializó (a partir de 1840, cuando comenzaron a venderse tarjetas de salutación alusivas al tema), su profundo significado cristiano hunde sus raíces en el siglo V de la Temprana Edad Media.

Por ser entonces hoy, 14 de febrero, nos ponemos románticos y vamos a recordar una costumbre chivilcoyana de la cual hemos tomado conocimiento; no por documentos, sino por tradición oral. La misma se desarrolló entre las décadas del treinta y del cincuenta.

Se nos ha referido que recibió el nombre de “El Sendero de los Novios” la serie de caminos interiores de la Plaza 25 de Mayo, que partiendo por ejemplo, desde su ángulo Norte, donde está ubicado el monumento a Carlos Pellegrini, conduce hasta el busto de José Manuel Estrada, ubicado frente a la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, de allí el sendero va hacia la estatua de Clío, la Musa de la Historia, ubicada frente al Palacio Municipal, desde donde sigue hasta el busto del poeta Carlos Ortiz, ubicado enfrente de la intersección de las calles Belgrano y Moreno, para continuar luego hacia nuestro punto de partida imaginario; que fue en este caso, el monumento al Dr. Pellegrini.

Según se cuenta, en soleadas tardes de domingo salían las chicas muy bien arregladas en grupo de amigas, cual ramillete de pimpollos a pasear por la plaza 25 de Mayo o “Principal” como se la denomina coloquialmente. Los muchachos solos o acompañados de amigos, también salían a pasear con sus mejores prendas y los zapatos bien lustrados y al cruzarse con las chicas, además de los cruces de miradas y saludos corteses. Los varones que ya tenían cierto grado de afinidad con alguna de ellas, juntaban el coraje necesario para, delante de sus amigas pedirle si podía hablar en privado con ella por un momento. Si la chica accedía, ambos se encaminaban por estos mencionados caminos interiores para hablar. Seguidos por las atentas miradas de sus amistades. Los que estaban expectantes por el resultado de la conversación.

Las amigas y amigos de ambos, seguían girando por las veredas exteriores de la plaza, charlando y observando los movimientos de la pareja.

Mientras tanto el muchacho tenía que encontrar las palabras adecuadas para agradarle a su chica y, si ella lo escuchaba con interés y hasta le hacía una tímida sonrisa, él tenía que improvisar una declaración de amor. Inferimos que el lugar ideal para jurarle amor eterno a una chica ante la ley de Dios y de los hombres era frente a la Iglesia.

Pronunciada por los labios de la chica esa palabra tan corta, pero tan anheladamente esperada del sí, suponemos que sellarían su incipiente amor con un beso, buscando eludir las miradas indiscretas.

Superado el trascendental momento en el que un hombre va con toda su humanidad (sin saber el resultado) a ofrecerle su amor a la mujer que ama y habiendo sido aceptado. Los bancos de las plazas se convertían en uno de los lugares donde decirse lo mucho que se querían y soñar juntos.

Y para todas las parejas enamoradas “El Sendero de los Novios” era, junto con la bellísima Plaza España uno de los lugares más frecuentados para hablar de amor.

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