Opinión Por Valeria Trongé
A ocho años del femicidio de Paula Amena
Tenía 29 años y era estudiante de Enfermería y Periodismo en el CUCH, los gajes del oficio me colocaron ese sábado por la mañana del 2013, en un móvil periodístico sobre su femicidio en manos de su ex pareja en una quinta ubicada en calle 12 y 21 de nuestra ciudad.Paula fue asesinada a puñaladas y golpes el 4 de mayo de 2013, en manos de Horacio Resquín, quien se ahorcó posteriormente.
"Ni al peor enemigo le deseo el sentimiento de dolor eterno que tengo ni al que más mal me ha hecho" indicó hace un par de meses -en exclusiva para LA RAZÓN- su mamá Marta Battista, rompiendo el silencio por primera vez "yo no sirvo para hablar, es esta vez y punto, pero siento que tengo que agradecer a muchas personas y hablar para contribuir a que no siga sucediendo" dice.
Junto a mi querido compañero de ruta Oscar “Chelo” García llegamos con el móvil de la televisión local a la quinta de la calle 12, en una mañana de sábado con sol de otoño y tranquilidad pueblerina que se contrastó en segundos con la escena horrorosa del crimen de Paula, la encalladura de los oficiales de servicio que realizaban su trabajo, la mirada curiosa de algunos paisanos que se acercaron, la indiferencia de alguien por ahí que tendía la ropa, vecinos ajenos a la sospecha quizás, de una crónica anunciada.
“Busqué la plaza más fea de Chivilcoy, la que menos me gustaba, para no asociar el lugar, porque no hay espacio donde no la recuerde” confiesa su mamá, “fue ahí donde le contamos a Isabel lo que pasó” dice sobre la hija de Paula a su cargo, “le conté que le habían pegado tan fuerte que no había resistido. Desde ahí, quedamos todos planos, vacíos. Sin nada”.
Cabe recordar que la última denuncia ante el acoso que Resquín ejercía contra Paula, había sido el 25 o 26 de abril según estima Marta, “yo la iba a buscar a todos lados” ilustra.
La Ley Brisa prevé la reparación económica para hijos de mujeres asesinadas, beneficio otorgado en el 2020 a Isabel quién hoy tiene 14 años "es una pensión hasta sus 21 años, que no repara lo que pasó pero es una forma de acompañamiento por parte del Estado que acepto y agradezco” dice Marta.
A ocho años de la muerte de Paula, me acuerdo de ese día, de comentarios tales como ¿por qué se fue con él si sabía cómo era? ¿Por qué no se actuó ante tantas denuncias previas?. Falta de responsabilidad y empatía. Afortunadamente ciertos estereotipos han ido cambiando gracias a la agenda social y el huracán feminista que descascaró (un poco) la zona de confort apática de una sociedad inmune al dolor del otro y susceptible a la liviandad del no te metás que nos permite convivir con la violencia mientras sea tolerablemente invisible, hasta que nos explota.