Dolor en el fútbol
Falleció Rogelio “Ratín” Hidalgo, histórico jugador de Florencio Varela y referente del barrio Mirasol
Tenía 73 años, una fuerte identificación con el club y era una figura muy querida dentro y fuera de la cancha. Su recuerdo quedó ligado a una etapa emblemática del fútbol local durante la década del ‘80.El fútbol local y el barrio Mirasol atraviesan horas de tristeza tras conocerse este sábado el fallecimiento de Rogelio “Ratín” Hidalgo, ex jugador del Club Florencio Varela durante la década del ‘80 y una de las figuras más recordadas y queridas por quienes compartieron con él la pasión por la pelota y la vida de club.
Hidalgo fue mucho más que un futbolista. Para varias generaciones de vecinos y simpatizantes, su nombre quedó asociado a una época en la que el fútbol barrial ocupaba un lugar central en la vida social, con canchas llenas, rivalidades deportivas intensas y un fuerte sentido de pertenencia que trascendía los resultados.
Un jugador identificado con su club
Quienes lo vieron jugar lo recuerdan como un futbolista comprometido, de entrega permanente y con un vínculo especial con la camiseta de Florencio Varela, institución a la que defendió durante los años ‘80, etapa que muchos consideran una de las más representativas del club en el ámbito local.
Su apodo, “Ratín”, terminó convirtiéndose en una marca registrada dentro del ambiente futbolero chivilcoyano. Era común escuchar su nombre en conversaciones de tribuna, anécdotas de vestuario y recuerdos de partidos que aún hoy siguen vivos entre ex compañeros, dirigentes e hinchas.
Más allá de sus condiciones deportivas, quienes compartieron equipo con él destacan su compañerismo y su cercanía con la gente, rasgos que lo transformaron en un referente natural dentro del plantel y también fuera de la cancha.
Un personaje del barrio Mirasol
Vecino histórico del barrio Mirasol, Hidalgo supo construir un fuerte lazo con la comunidad. Era habitual verlo participar de encuentros futboleros, charlas entre amigos o actividades vinculadas al club, manteniendo siempre intacta su pasión por el deporte.
En ese ámbito cotidiano forjó amistades duraderas y un reconocimiento que trascendía lo estrictamente deportivo. Para muchos, representaba el espíritu del fútbol de barrio: cercanía, humildad y amor genuino por los colores.
Su figura quedó ligada a una generación en la que el club funcionaba como punto de encuentro social, donde el fútbol era excusa para fortalecer vínculos y construir identidad comunitaria.
El recuerdo que queda
La noticia de su fallecimiento a los 73 años, generó numerosas muestras de afecto y mensajes de despedida entre ex jugadores, allegados e hinchas, que recordaron anécdotas compartidas y destacaron su calidad humana.
Desde el entorno futbolero coinciden en señalar que Hidalgo dejó una huella profunda no sólo por su paso como jugador, sino por la forma en que vivió el deporte y su permanente compromiso con el club que amó.
Su partida deja un vacío en el fútbol local, pero también el legado de quienes hicieron grande al deporte desde el esfuerzo cotidiano y el sentido de pertenencia, valores que siguen vivos en la memoria colectiva del barrio y de Florencio Varela.
Rogelio “Ratín” Hidalgo será recordado como uno de esos nombres que forman parte de la historia afectiva del fútbol chivilcoyano, donde los ídolos no se miden únicamente por goles o títulos, sino por el cariño que supieron sembrar a lo largo del tiempo.