Torneo Regional Federal amateur
Cuando transformamos al fútbol
El partido en Salto entre el local Defensores y el visitante Gimnasia, tuvo un bochornoso final, que pudo haber finalizado con más incidencia física en los jugadores y cuerpo técnico de Gimnasia.Lo de Salto ayer domingo y por más argumentos que se quieran poner en el medio para justificar lo que pasó, la gravedad de los hechos, se convirtió en una emboscada preparada por un club local que sediento de odio, quiso hacer “justicia” por cuenta propia de lo que ellos preveían pero que no ocurrió en este partido, donde el comportamiento del árbitro José Darío Sandoval, distó mucho de favorecer a Gimnasia y Esgrima. Es más, Sandoval pudo suspenderle el partido a Defensores a los 15 minutos del primer tiempo, por invasión de un hincha al campo de juego –que ingresó por una agujero del tejido sobre el lateral de la hinchada local-, tapado con una bandera y sin embargo no lo hizo, decidió continuar para no perjudicarlo, aunque reglamentariamente por falta de garantía, podía haberlo hecho; luego del primer gol de Gimnasia un jugador local agredió al árbitro y Sandoval siguió el partido.
Los goles de Gimnasia fueron de 35 y 60 metros, ambos remates de Marcos Salvaggio que aprovechó un error del arquero Pablo Guizzi para abrir el marcador y el segundo de Franco Cáceres fue de más de 60 metros (remató desde el semicírculo del círculo central, campo de Gimnasia). Esa impotencia seguramente debe haber enervado a la gente local que ingresó al campo de juego en buen número, más jugadores del equipo local –a excepción de algunos-, y una tímida intención de control ante tanto descontrol de gente del club, que no alcanzó para parar a quiénes estaban enardecidos de tal manera, que lo único que querían era golpear.
Seguramente habrá medidas fuertes para esta situación por parte del Tribunal de Disciplina del Consejo Federal. No puede un jugador de fútbol arriesgar su integridad física, el daño que le puede provocar a su familia, por tener protección en una cancha, una cancha que a la luz de los hechos, no ofreció las garantías necesarias.
Un párrafo aparte para la Policía de Salto; el partido comenzó y se jugó durante el primer tiempo con solamente cuatro policías y el operativo a cargo de de una mujer –esto no es quitarle mérito a su investidura-, “si manifestarle: Oficial, Jefe de Calle, Sub-comisario, el rango que tenga y con todo respeto: la mandaron a la carnicería”. Después llegaron un grupo de cinco o seis, la seguridad de los Escudos, pero nada alcanzó para detener a aquellos que invadieron el campo de juego y menos para cuidar a los cuarenta hinchas de Gimnasia, a los que hicieron salir del estadio a los 20 minutos del segundo tiempo, dejándolos a la deriva en la calle.
Desde el punto de nuestra actividad periodísticamente, nada tenemos que decir, hemos sido atendidos de la mejor manera por la dirigencia local; una dirigencia que tenía temor de que esto pudiera ocurrir.