El Estadio de la Liga Chivilcoyana de Fútbol: Un sueño que quiere ser realidad

Acomodando una papelería, que pasó por todo tipo de problemáticas, se puede vislumbrar en el horizonte un estadio que formará parte del crecimiento edilicio de nuestra ciudad.

OPINION | 

Ligado a la construcción de las torres, en el predio que ocupaba el viejo Estadio Municipal, espera por vivir, palpitar y cobijar una parte importante del deporte de Chivilcoy el postergado proyecto del nuevo estadio. En un principio, la maqueta presentada en aquella oportunidad, hablaba de 16.000 personas. Hoy, muchos años después, se hace difícil calcular que capacidad podrá tener si tomamos en cuenta que la idea original puede tener transformaciones. Respecto al tema buscamos respuestas y Martín Bastiani, actual presidente de la Liga Chivilcoyana de Fútbol amablemente brindó un análisis que nos pone en contexto.

“Esta es una historia que arrancó hace treinta años, después, por problemas ajenos a la Liga y no tanto, quedó trunco. No se pudo terminar el Complejo Federación y tampoco el estadio. Si bien es cierto que tenemos la estructura montada y que la propiedad es de la Liga hoy no contamos con los recursos para poder llevar adelante la obra y terminarla. En medio de todo esto hubo cuestiones complicadas, quiebre de empresas, problemas con el banco, embargos, juicios y demás, pero ya en el año 2004 de a poco se empezó a destrabar la situación gracias al arquitecto Bontempo, quien se encontraba en esos tiempos en el Instituto Nacional de la Vivienda, al intendente Anibal Pitelli y al presidente de la liga de por entonces, Alcides Mateucci. Ahí se logró la posibilidad de reflotar el proyecto del estadio, pero bueno, pasaron los años y no se avanzó. Lo que pasa es que hoy, al 2018, el Complejo Federación no fue terminado y el estadio va ligado, de la mano, precisamente, a esa culminación de obra”.

En una matemática simple se desprende que una vez finalizadas las torres y vendidos los departamentos el municipio dispondrá de los fondos suficientes para transformar en realidad el nuevo estadio. El tiempo que demandará esta estructura financiera es incierto y de aquí nace una posibilidad que beneficiaría a todas las partes. Inversores externos, a cambio de una temporaria  explotación del lugar, serían responsables de poder terminar la construcción deportiva. Esta suma, sencilla por cierto, deslindaría de responsabilidades al municipio de una futura erogación.

“Nosotros este año tuvimos un acercamiento con un grupo empresario de Buenos Aires que tiene intenciones de terminar el estadio. A raíz de esto hace cinco meses hemos convocado a una asamblea con los presidentes de todos los clubes donde expusimos la propuesta. Ellos terminan el estadio, con tribunas, vestuarios, accesos, iluminación y dejarían montado, sobre una de las cabeceras, un escenario fijo. Esta última parte obedece a que ellos organizarían espectáculos, como recitales, en fechas marcadas que estarían estipuladas con antelación. Pero claro, esto se encuentra hoy atado al convenio que firmamos originalmente. Ese compromiso habla de que el municipio terminará el estadio una vez que se complete el Complejo Federación. En medio de todo también nos encontramos con un punto fundamental, durante noventa y nueve años la Liga Chivilcoyana de Fútbol explotará los alquileres de cocheras y locales comerciales del Complejo Federación. Entonces, ese escrito que está firmado y rubricado por Nación, Provincia y Municipio es lo que nos tiene un poco frenados. Luego de la asamblea, donde los clubes se mostraron interesados en la propuesta, avanzamos en una reunión con este grupo privado y el intendente Guillermo Britos, para ponerlo al tanto de la situación. Y bueno, lo último que sé, es que todo se encuentra en legales, que se están haciendo las consultas que corresponden, tanto en Nación como en Provincia, para ver si se puede destrabar y tornar viable una concreta posibilidad de terminar el estadio”.

Por ahí no es utópico, quizás las buenas nuevas lleguen a la Liga Chivilcoyana de Fútbol. Traducir un poco las palabras del presidente de la entidad significa que, acelerar el proceso de construcción del estadio hoy, no obstaculice los beneficios para la casa madre del fútbol local mañana. Es decir mantener la explotación de cocheras y locales de esa obra de final incierto, sin importar cuándo comience a dar sus frutos. Mientras tanto, en la casa celeste de la calle Garibaldi se piensa en un lugar acorde al crecimiento de la ciudad. Un estadio que albergará recitales, espectáculos y que,  sobre todas las cosas, vibrará al grito de gol en un espacio que brindará comodidad, seguridad y modernidad.

 

 

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