Dr. Héctor Icazuriaga

sábado, 13 de junio de 2015 · 00:00

Integrante del Gobierno que siempre soñó para la Argentina

A los 49 años de edad, y a pesar de ser el "Sr. 5", responsable de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), el Dr. Héctor Icazuriaga, sigue siendo el hombre sencillo, de trato cordial, de la sonrisa a flor de labios y de la mano extendida para estrecharla con quien se le acerque. De origen modesto (su padre peluquero -falleció cuándo él contaba con sólo 15 años de edad- y su madre ama de casa), tuvo que sacrificarse mucho para poder ir abriéndose caminos en la vida y si bien en aquellos años el país era distinto y se podía contar con la solidaridad de la gente del barrio y de los conocidos, nunca olvida el apoyo de su hermana mayor, especialmente durante los años de estudiante en la Facultad, cuando cursaba la carrera de Derecho, en la Universidad Nacional de La Plata.

Desde pequeño le gustó cultivar la amistad, del mismo modo que le gustaba jugar al fútbol y estudiar. Tanto que, en la primaria como en la secundaria, fue abanderado en mérito a sus calificaciones.

Ya en esos años comenzó a interesarse y comprender los ideales del justicialismo, porque si bien mencionar a Juan Domingo Perón, era casi "una mala palabra", en su casa existía un enorme respeto por el líder entonces exiliado en España y su esposa Eva, muerta en 1952, luego de padecer los síntomas de una cruel enfermedad.

Sin embargo, su primera sensación "fuerte" relacionada a la política o a hechos de repercusión política, la tuvo en 1969, con el famoso "Cordobazo", que constituyó el principio del fin del gobierno de facto que encabezaba el Gral. Juan C. Onganía. Luego, el 17 de noviembre de 1972, con el retorno de Perón a la Argentina, después de 17 años de exilio político, tuvo el otro gran impacto de su vida y a partir de ahí, ya no tuvo dudas, su apego al justicialismo se hizo indestructible.


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Para terminar su carrera de abogado, pidió prórroga para cumplir con lo que en aquellos años era Servicio Militar Obligatorio. Posteriormente, cuando vence el plazo y debe "cumplir con la Patria", es enviado a Río Gallegos. Corría el mes de marzo de 1982. Apenas un mes más tarde, Argentina le declara la guerra a Inglaterra y prácticamente a Estados Unidos al intentar recuperar por la fuerza las Islas Malvinas. La dictadura se estaba cayendo y sus ideólogos pensaron que si recuperaban las Islas, podían seguir usufructuando el poder.

Héctor Icazuriaga, con su flamante título de abogado, no fue enviado al frente de batalla; lo destinaron a una guarnición en Río Gallegos, en donde los habitantes de esa lejana población del sur salían a la calle para ver los aviones que despegaban hacia el frente y dos horas más tarde, aguardaban su regreso para ver cuántos llegaban a la base y cuántos habían sido derribados en combate. Esa guerra también significó para él una marca que llevará por siempre entre sus vivencias más fuertes y trascendentes.

Icazuriaga, que nunca olvida a Chivilcoy; a su barrio, y a su casa natal, en Almafuerte 72, ni a sus amigos de la infancia y adolescencia, al finalizar la guerra decidió quedarse en Río Gallegos. Inició su carrera profesional y, casi en forma simultánea, comenzó su participación en la política, ya que al día siguiente de ser dado de baja de "la colimba", se afilió al Partido Justicialista.

En 1983, conoce a Néstor Kirchner y Cristina Fernández. quienes inician su carrera política creando una Unidad Básica. Ya eran matrimonio y, desde La Plata, habían regresado al sur en 1976, perseguidos por la dictadura de aquel momento. Esa amistad con quien hoy es el Presidente de la Nación y su esposa, se fue consolidando a través del tiempo. Los lazos se fueron estrechando y esa estrecha relación se trasladó a los hijos del matrimonio Icazuriaga y del matrimonio Kirchner, cuyas edades son prácticamente iguales.

En 1990, Héctor Icazuriaga, por expreso pedido de Néstor Kirchner, ocupa el Ministerio de Gobierno de la provincia de Santa Cruz, durante la administración del Dr. Del Val.


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Al año siguiente, cuando Kirchner se impone en los comicios para gobernador de Santa Cruz, Icazuriaga es electo diputado provincial, siendo designado por sus compañeros de bancada, presidente del bloque justicialista. Luego, es presidente de la Convención Constituyente santacruceña que reforma la Constitución de la Provincia; posteriormente ocupa la Vicepresidencia primera de la Cámara, que en Santa Cruz es el tercer puesto en la línea sucesoria. En 1999 al ser elegido legislador por tercera vez, queda como vicegobernador de Néstor Kirchner, quien en el año 2001 inicia la campaña proselitista, pensando en el año 2007, por lo cual, está muy poco tiempo en Santa Cruz y eso convierte a Icazuriaga en el vicegobernador a cargo de la Gobernación. Los acontecimientos políticos se desarrollan en cierta forma, de manera insospechada y extremadamente vertiginosa (el país tiene 5 Presidentes, entre diciembre de 2001 y enero de 2002: Fernando de la Rúa, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Caamaño y Eduardo A. Duhalde) y en el año 2003, Néstor Kirchner es electo Presidente de la Nación, quedando Icazuriaga como el gobernador constitucional de Santa Cruz. El 10 de diciembre de ese año, culmina su mandato y al día siguiente, el Presidente lo designa titular de la Secretaría de Inteligencia de Estado.

"Nunca pensé que, desde mi barrio de Chivilcoy, yo iba a tener la posibilidad de ser ministro de la Nación Argentina. Nunca se me cruzó por la cabeza, aunque en 1983, estando en Santa Cruz, cuando ganó el peronismo, yo sabía que iba a tener un futuro político porque cada día el tema me gustaba más, pero nunca pensé que íbamos a llegar a la Nación", dice Icazuriaga, cuando se le preguntó en qué momento de su vida pensó llegar a ocupar un cargo de tanta importancia como es el de conducir la inteligencia del Estado.

Finalmente, manifiesta que no piensa en su futuro político, aunque asegura que le "va la vida" en el proyecto que encarna el Dr. Néstor Kirchner, "porque por convicción, más allá de los errores que podamos llegar a cometer, éste es el Gobierno que soñé tener cuando era un joven militante justicialista".

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